martes, 23 de octubre de 2007

CARTA AL PERIODISTA. A propósito de la mediocridad de la campaña




Nota 47. En el día de hoy envié la siguiente carta a los periodistas con los que tengo algún contacto. Al que esté de acuerdo le ruego envié a los hombres de prensa de su conocimiento este texto que para mi es central en las preocupaciones por el destino de la Democracia.
Carta a los periodistas


UNA PARADOJA ELOCUENTE
La política, el periodismo y la decadencia de la democracia.


Estimado Señor o Señora
Concluyendo la campaña electoral, todos estamos de acuerdo de su mediocridad. En una dimensión que afectó a la misma democracia que requiere de un vigoroso intercambio de ideas y opiniones. Las ideas, como la propiedad, deben estar distribuidas lo más ampliamente posible.
Resulta obvio que el Gobierno ha tenido una estrategia de disminuir el debate, con la práctica inclusive de despreciar a la prensa local respecto a la extranjera, y de prohibir a sus candidatos a relacionarse con el periodismo. Pero, también, mucho tiene que ver, en esta decadencia democrática las denominadas “clases parlantes” en las que el brillante critico social Christofer Lasch asimila a los políticos con los periodistas.
Lo resaltados son citas en su “La Rebelión de las Elites y la traición a la Democracia” que me permito recomendar, y sobre todo y para estos efectos, con las menciones a Walter Lipman (grandes aportes al periodismo desde el periodismo) cuando se refiere a la profesionalización de la prensa y las cuestiones atinentes a la opinión publica.
Los candidatos oficialistas se escondieron, se renunció al debate y el sistema emergente desestimó convencer a la ciudadanía desde esta vía con lo que disminuyó el entusiasmo por la naturaleza de la decisión popular del domingo.
Dos preguntas: Esta mala calidad del proceso electoral ¿es de inicio o de cambio de época? ¿Advertimos que no es un fenómeno solo argentino sino ya sistémico en Estados Unidos, por ejemplo, aun el dato no menor de los debates presidenciales?.
Entonces, y al respecto, dejo sentado que las clases parlantes seremos las que definiremos la calidad de la democracia. Y en su base la información (toda y veraz) y el debate (valiente) será decisivo y nos llena de responsabilidad a unos y a otros.
En mi caso -y acá la paradoja elocuente- estoy "tapado en la lista sábana" que Uds. critican (y para mi no hay mejor sistema) y tuve opiniones y proyectos. (uno dijo que era el candidato de mayor cantidad y originalidad de iniciativas).
Se que las tuve en el interior de una lista sabana. Lo que no tuve es suerte con Uds. que se quejan de esas listas y de las faltas de ideas. Al periodismo, en general, no le interesé. Hablé de nuestra crisis como ambiente para decidir, de política exterior, de desnacionalizacion de empresas, de biotecnología e informática, de inclusión social, de historia e identidades y hasta de erotismo en la conquista de las Indias. Proyectos muy concretos cómo hacer de los ciber las nuevas escuelas o las biociudades de Mar del Plata y La Plata. Y opiné de la confluencia de Rico con Kunkel y de Carrió con Bullrich, Stolbizer y Maria Eugenia Estensoro. Y hasta formulamos el programa de mi ciudad, San Fernando.
Esto ocurre ¿Por las causales que el crítico social Lasch señala en su obra maestra? ¿Porque el profesionalismo informa según centímetros o minutos en aquello que impacta a primera vista? ¿O porque estamos viviendo la decadencia de toda la clase parlante y llevándonos a cuestas la calidad de la democracia argentina?
Tenemos que responder juntos a estas preguntas. Y esto lo vemos ¿Cómo expresión de la crisis del 2001 o simplemente como un inicio de época que condena a la democracia a un simple estado terapéutico de las instituciones en vez de un estado de virtud? De estado de tensión del debate que busca la certeza y convencer o un pase institucional mas?.
Fíjese Ud. Estamos eligiendo a quienes, y desde distintos niveles, conducirán el País en el Segundo Centenario, nada menos. Los que serán poder, se involucren o no, en el acceso a la sociedad del conocimiento. Y periodistas y políticos, los que seremos parte o simples testigos del acceso argentino a la sociedad de la información donde Uds. tendrían que ver. Y esas cosas ocurrirán con o sin Uds. Con o sin nosotros. Presencias y ausencias que determinarán calidad.
Paradójico y elocuente es que estando oculto en una lista sábana no hayan atendido mis manos levantadas diciendo “Tengo una idea. Tengo un proyecto. Y en mis comunicados y en mi blog tengo más cosas aun por que más, es la política, que ideas y proyectos”. Salvo excepciones, no tuve suerte en mi obstinada idea de aportar a la mejora de la calidad de la agenda. Y eso que mucho de Uds. me conocen. Y me conocen con una visión de los respectivos roles, de gobierno y de periodistas, para los que fui una fuente de información en línea con mi obligación institucional. Muchas horas de gestión les aportee para proveer información y aportes al debate. Hacia a mi formación democrática y no a una acción de relaciones publicas o de promoción personal. Me imagino la frustración de los menos conocido para exponer sus ideas.

A mí el gobierno no me planchó ni en mi pensamiento ni en mi espíritu critico. Y esta carta la hago para darles cuenta, mas que una queja, de una observación sobre las responsabilidades mutuas respecto a este proceso. Y los funcionales que son, aveces Uds., a los mediocres de la política para que puedan esconderse detrás de las nuevas versiones de “Hundimos al Invencible”.
Atentamente
Ricardo Campero

http//ricardocampero.blogspot.com
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