martes, 6 de noviembre de 2012

Relato 575. "La escuela era Brasil y no Venezuela". Lecciones 29 años después. Desde la autocrítica al sindrome de Alba.





 Cuando todo nuestro  País político se concentraban en  las elecciones venezolanas en mi facebook el mío fue un grito de clamos: ¿NADIE MIRA A BRASIL?.  Es que el mismo día había elecciones locales que, por sus características, debían incidir más en Argentina que las que consagraron a Chavez. Pero bueno, los políticos elegimos las escuelas donde aprender  y en éste caso la recomendación de los medios era la desaconsejada.
Desde allí  rescaté  la experiencia brasileña en donde en medio de una situación política complicada por los casos de corrupción,  el Partido dos Trabalhadores  dio una clase de política que fue premiada por el éxito electoral.  El que le dio a Dilma Rousseff fundamentos para comandar la renovación de personas y modos.
Que en su discurso de la victoria, el electo alcalde de San  Pablo, Fernando Haddad hay hablado  de "autocrítica" es todo un dato. Ya habíamos rescatado acá la expresión del PSOE en su Congreso (en los progresistas la autocrítica es un camino al conocimiento.)
El PT y evoluicona por que ganó en su seno una “revolución silenciosa”. Haddad dice ahora llama   a la intelectualidad, a las fuerzas productivas y a los movimientos sociales, en un claro rescate de las raíces partidarias del PT de la década del '80, para una  opción por políticos de perfil técnico, dedicados a la buena gestión y sin lo rancio del tradicional fisiologismo partidario.
La gran lección es que ni Dilma ni Lula se quedaron acostados para la siesta política esperando que el tiempo cambie las cosas, dieron las señales y produjeron los cambios necesarios  antes y luego de que fueran electos para mostrar que estaban  dispuestos  a reescribir la  historia del PT. Concliusión:  635 intendentes, lo que significó un crecimiento de 14% en el número de municipios en sus manos.
 En una reunión con la coordinación de la campaña de Haddad, una semana antes de la 2da. vuelta, Lula destacó que la victoria del ex ministro de Educación sería un paso fundamental para esa reformulación. En una evaluación interna, el ex Presidente dijo estar molesto con el fortalecimiento de partidos a la izquierda del espectro partidario, como el PSB (Partido Socialista Brasilero). Según él dijo, el camino para reconquistar el espacio ideológico y limpiar la imagen pública del PT pasa por la renovación de los cuadros del partido. El politólogo Rafael Cortês, de la Consultora Tendências, dice que lula acertó completamente al percibir esa necesidad antes de todos. “Él está usando su capital político para sustentar esa transformación”.
 Es que salieron al cruce de malas señales desde la sociedad:  más de 22 millones no se presentaron a las urnas como  parte de un fenómeno de "desilusión" política y que gran parte de este ejército de desencantados serían votantes o simpatizantes PT.  Renunciar a la siesta fue la clave. Y desafiar con la renovación.
Nos alaga confluir en la percepción del  “síndrome de Alba” cuando abordaron la cuestión de la  renovación.  Lo joven no asegura cambio si está de la mano de lo viejo como promotor estéril. Por la duquesa andaluza con su nuevo marido, el joven burócrata español. La duquesa pude no reverenciar pleitecias al Papa o a los Reyes o entrar a la Catedral sevillana a caballo, pero jamás reproducirse desde su nueva situación.
Mucho de lo de antes puede ser renovador y bueno.  Gleisi Hoffmann  Ministra Jefe de Gabinete   de Dilma  logró la elección de Gustavo Fruet  en la capital de Paraná, y será candidata a gobernadora. Está en el PT los 80 y  es uno de los ejemplos más emblemáticos de la renovación.  Siempre ha estado en posiciones técnicas, ganando espacio político a partir de elecciones al Senado en 2010 de la mano de un liderazgo con atributo de visión.
 Entonces se abocaron antes y después de las elecciones a sacar al Partido de un  estado de negación para pasar a la etapa de enfrentamiento de problemas. A problemas reales soluciones concretas y la siesta es mala consejera.
Una lección de una elección oculta en las pasiones de una contienda electoral, la venezolana, donde no había nada para nosotros. 
En el verano de 1984 y en plena dictadura  los jóvenes brasileños se paseaban en las playas con remeras con el rostro de Raúl Alfonsín. Apreder la lección argentina era la consigna. Bueno, hasta que podamos ser docentes de nuevo al menos elijamos buenas escuelas. O lecciones, que es casi lo mismo.

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