El secretario general de la UCR, Juan Manuel Casella, comentó (dice la gacetilla divulgada hoy) que "el alfonsinismo en términos históricos es un proceso que ya ha quedado en el pasado, se origina en el año 72 y termina cuando desaparece. La realidad cambia y los hombres políticos también deben cambiar. La permanencia de la dirigencia no depende de su vocación personal sino de la decisión de los afiliados. Acá hay un proceso de dispersión muy importante, que afectó al radicalismo y puso en duda su consistencia. Hay que hacer una tarea de recomposición del sistema político argentino. Es necesario para que haya alternativas sino es muy peligroso”.
Las etapas y épocas en política se ajustan al reloj de la historia y por encima de las experiencias personales. Además de temerarios, estos dichos atentan contra la recomposición que proclama salvo que sean de otro sistema de valores al nuestro y conduzca al solo retorno de Lopez Murphy.
Es que para lo que creemos en valores alfonsinistas es un ataque innecesario poner el límite cuando desaparece su figura principal. Desconoce que el pueblo, el gran decisor de estos procesos, ha sido el que le ha dado a esos valores el signo de la actualidad. Precisamente “no termina cuando desaparece” Raúl Alfonsín. Hay mucho más vigor en el torrente para nosotros debilitado en la tragedia del 2001.
Poner como inicio a 1972 es también un desmedro para lo que resistimos con el ex Presidente a la dictadura a la par de Conrado Storani, Aldo Tessio, Hipólito Solari Yrigoyen, Carlos Becerra y tantos otros. Los valores alfonsinistas se incubaron, también, en la resistencia reformista en las aulas y el no haber participado de esas luchas no autoriza a desconocerla. Allí se formó la Franja en un tiempo político que no fue el marcado por Onganía y que terminó siendo 1972. En esas luchas hay matriz para un proceso que aún no cristalizamos en Argentina. El de no haber participado de esas luchas no autoriza desconocerlas sin debilitar al radicalismo en la batalla de los relatos a la que empuja el Kirchnerismo. .Los límites temporales que pretende imponer el Secretario General del Partido no corresponden, entonces, además de la inoportunidad señalada por la fecha de hoy.Pero no es el solo político lo que nos define. También objetivos de inclusion social,desarrollo económico, integración regional y la modernidad expresada en Parque Norte distinta a la de los liberales y que pone nos pone al frente de comprender la importancia de la invesitgación científica, el desarrollo de sus resultados y la innovación.
Es verdad que las permanencias dependen, en nuestro Partido, de la decisión de los afiliados. Ellos dijeron que querían renovación. Pero también depende de cada uno de nosotros facilitando la cosa con el correspondiente paso al costado. Siempre aplaudí el del Dr. Casilla cuando dijo que se alejaba de las candidaturas y que seguía como un “recurso del Partido”. En mi caso ocurrió, salvo respecto a la lucha.
Obvio que hay que recomponer al Radicalismo. En ese sentido fue “La contradiáspora” que auspiciamos con el Dr. Ricardo Alfonsín en la Convención de Mina Clavero. De la que se benefició el Dr. Casella con una recomposición que termina, también, en su Secretario General. Obviamente, me alegra de su inclusión y que promoví en el seno del espacio que lidera Ricardo Alfonsín.
Entonces hablábamos de la recomposición del sistema político y creemos que esa necesidad no nace ahora ni es propia de la última elección. Ese proceso está en marcha y que nos incluya o no a los Radicales es otra cosa. También que se produzcan las alternancia como la que demanda y que comparto. Pero hay que trabajar todos los días para que esa alternancia tenga signo radical.
Hoy la obligación del Secretario General y del Partido era estar junto a los Radicales en el 10 Aniversario de la tragedia política. Participando de la batalla del relato. A la que mucho tenemos que aportar con el Dr. Casella en tanto honrados por el torrente alfonsinista, por sobre todas las cosas, participando en el glorioso gobierno de 1983.
Por otra parte, él y yo mucho tenemos que ver en el mal año que culmina para los radicales. Yo me hago cargo de mi parte. Y procuro las rectificaciones del caso. Si estoy dispuesto a participar en la lucha por el relato nacional también lo estoy respecto a la del relato partidario y quizás esta controversi sirva para iniciar el debate político.
Para ambos fue el mandato del 6 de junio del 2010 y que está pendiente. Aunque yo no haya sido candidato. En despersonalizar los procesos consiste el progresismo en la política. Es que trabajo incesantemente para cumplir con mi deber y no vivir de las rentas de la historia. .
Respetuosamente hablando.
La declaración continúa, y forma parte de otro debate con “la UCR debe adoptar la posición que la vocación politica de sus dirigentes le dicte, no es posible optar por una dirección política según cambian las cosas. Sus afiliados comparten un pensamiento que no es adquirido por conveniencia sino por convicción. Esas ideas no deben cambiarse de acuerdo al gusto del consumidor, el partido propone un conjunto de ideas que la gente la adopta o no. Una manera de entener la politica es la identidad. El marketing político genera inestabilidad a largo plazo. No le echo la culpa al packaging sino que la UCR ha cometido errores. Uno fue tratar de sostener desde el gobierno la política de convertibilidad de la época de Menem, la falta de una políticas de reclutamiento es un error, no hemos encontrado cómo penetrar en los sectores más humildes”.Dijo que “el espacio progresista aparece monopolizado por el Gobierno pero es meramente verbal, se sostiene en el manejo concentrado del poder, la corrupción, la acumulación de poder para acallar las voces. El radicalismo tiene una tradición liberal, no necesita incorporarlo. Preserva el voto de la gente, defiende la división de poderes y defiende la república y el federalismo. Somos liberales en lo político y somos intervencionistas en lo económico. Una cosa es estatizar compañías y otra es realizar políticas desde el Estado para no dejar todo en manos del Estado. El Estado debe tratar de favorecer una distribución que incorpore a todo el mundo”.
“El Gobierno intenta crear un bipartidismo donde el kirchnerismo ocupe el espacio progresista y Macri el conservador o pro mercado. Hay un acuerdo tácito entre ellos y una falsedad en esas propuestas. El FPV no es progresista, las políticas sociales y las políticas públicas revelan componentes de carácter hegemónicos y autoritaria, la subsidencia de 30% de pobres genera un mercado de voto clientelar que aprovecha con los planes sociales. Cuando vemos a Macri estamos presenciando la existencia de un poder económico que intenta convertiste en un poder político, es un poder contratista. Macri representa a la patria contratista”, añadió.
“Los integrantes del kirchnerismo condenan el gobierno de Menem como un expresión liberal sin embargo Nestor y Cristina Kirchner fueron activos defensores del gobierno de Menem cuando Menem gobernaban”, finalizó.

1 comentarios:
Todavía recuerdo el famoso Seminario de autocrítica después de la derrota de 1989, cuando Casella-Baglini se autocriticaron por los créditos otorgados por el B.H.N. para las víctimas del terremoto de Mendoza.Para los que creen que el relato renovador radical comienza en 1972 recomiendo leer la obra de Oscar Muiño que con sus omisiones y errores nos remonta a lo que denominamos la "resistencia", que comenzó en 1966, en la calle, las aulas y los talleres.
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